La prevención implica un verdadero proceso evolutivo de transformación y cambio, donde necesidades y fortalezas surgirán en los múltiples espacios de encuentro y compromiso con los "otros", ocupándonos más allá de la droga en sí, mirando siempre al ser humano todo.

Nuestro modelo de trabajo apunta a generar espacios de reflexión donde todas las personas, formando parte de una red, sientan que lo que era inmodificable se puede cambiar y vivir de otra manera. Se potencian así las posibilidades y recursos para ser partícipes de una realidad final construida por todos.

Muchas veces los adultos tienen la sensación de no conocer sobre adicciones y, por lo tanto, carecer de recursos para actuar en forma eficaz, debido a que el problema de la drogadicción es relativamente nuevo. Esto lleva a muchos padres y/o docentes a "no ver" los signos de adicción en sus hijos o alumnos hasta que éstos están ya instalados desde hace tiempo. Es común que los padres entonces, pregunten "cómo darme cuenta si mi hijo consume", "qué hago si descubro que se droga, o si un amigo es el que lo hace", y muchas preguntas más...

Pero la "receta" que viene de afuera generalmente no es tan útil como el hecho de elaborar en el trabajo con "pares" las soluciones a los problemas. A veces los padres no quieren concurrir cuando se los invita a una reunión para hablar sobre drogas. Dicen "en mi familia esto no puede pasar".

La verdadera solución es devolver a los padres y docentes la seguridad a través de sus propios recursos y mejorar la comunicación entre los adultos y los jóvenes. Es por esto que nuestro trabajo principal es promover la participación activa de padres y/o docentes en talleres donde circule la información que cada uno tiene, se busquen soluciones entre todos y se despierte la sensación de poder enfrentar este tema con los hijos o alumnos.

El trabajo preventivo se realizará entonces fortaleciendo los recursos de las instituciones socializantes (familia, escuela, etc.), garantizándose así la eficacia de la labor desarrollada.

No nos olvidemos que, en la actualidad, es el alcohol la sustancia de mayor consumo, que además de producir trastornos psicofísicos en las personas y de ser causal de gran número de accidentes, es, en general, la que inicia al consumo de las otras adicciones.

Tanto en la prevención como en la rehabilitación de las adicciones, interesa fundamentalmente la existencia de valores que surgen y se activan en las relaciones humanas de todo el entramado social, ya sean familiares, educativas, laborales, clubes, etc. Allí se engarzarán el respeto por los otros y por uno mismo, con conductas solidarias de cuidado, comprensión y responsabilidad.

 

 
         
   
   
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